viernes, 10 de julio de 2026

'"El negro del Narcissus", de Joseph Conrad.

  Tercera novela que escribió Conrad y cambio de ambientación y personajes. Si sus dos primeras novelas, La locura de Almayer y Un paria de las islas están ambientadas en Simbar, actual Malasia, y tienen muchos personajes en común al ser continuación la primera de la segunda, en su tercera novela, Joseph Conrad continua el ambiente marinero, pero de un barco concreto, el Narcissus, que hace la ruta Bombay-Londres, introduciendo nuevos personajes.
 El negro del Narcissus fue publicada en 1897 y supuso ya la consagración del escritor polaco-británico. Con todo, aunque supuso un notable éxito, también cosechó acerbas críticas por no tener una trama estable y continuada. Cierto es que se echa en falta una ilación entre las terribles experiencias que se narran, sobre todo si se compara con las dos novelas anteriores. Desde el punto de vista de los temas, tradicionalmente se ha querido ver como una alegoría sobre la vida, con sus individualismos y sus colectividades, así como el aislamiento y la solidaridad, aunque, en realidad, entiendo que es más la comparación de la vida en el mar con la vida en general para comprender la dureza inmisericorde de la existencia. Para entender esto plenamente transcribo parte del primer párrafo del capítulo 4:
 El eterno mar, en su desdeñosa misericordia, les concede el indulto a los hombres, y les confiere con justicia el pleno privilegio del deseado desasosiego. [...] Deben justificar sin descanso su vida a la eterna compasión que determina que el trabajo sea duro e incesante desde el amanecer al anochecer, y desde el anochecer al amanecer, hasta que el tedioso transcurso de las noches y los días [...] se redime finalmente por medio por medio del inmenso silencio del dolor y el trabajo, y del miedo callado y la valentía muda de unos hombres anónimos, desmemoriados y tenaces.
 El argumento narra, como antes decía, el periplo del Narcissus de Bombay a Londres, pero centrándose en la vida de su tripulación, muy especialmente en Jimmy Wait, un marinero de raza negra, que se enrola en ese barco estando enfermo. El título de la novela, por cierto, fue modificado en Estados Unidos, donde se publicó como "The Children of the Sea", para evitar el original "Nigger", ya con connotaciones peyorativas racistas a finales del XIX. En todo caso, Wait recibe el rechazo generalizado de sus compañeros, y el tema racial no está al margen, siendo el único negro. También, desde que sube abordo, hace saber a todos que está enfermo; no se nombra, pero se intuye que está tuberculoso, pues además de una insuficiencia respiratoria muy marcada, tose constantemente. Como consecuencia, el negro no quiere trabajar, cargando a sus compañeros de fatiga con sus tareas. Y, en ese sentido, es notable la capacidad de Conrad para retratar el alma humana, pues cuando creen que finge todos le odian e incluso desean su muerte, pero cuando se descubre que no finge en absoluto, que en verdad está muy grave, moribundo incluso, todos se apiadan de él, lo protegen e incluso se ofenden si alguien duda de su honorabilidad. Esa volubilidad a la hora de juzgar, producto de sensiblerías y prejuicios, forma parte de la más íntima arquitectura mental del ser humano.
 Por otro lado, y esto es ya una interpretación personal, hay un momento en el que el marinero negro se comporta como un "Bartlebly". Cuando confiesa que está fingiendo, algo que es falso, pero que quiere morir. ¿Está afirmando un "preferiría no hacerlo" como el inmortal personaje de Herman Melville? Wait parece preferir la muerte a la lucha vital, con un deje de superioridad sobre el resto de sus compañeros, como ocurría con el escribiente de Melville.
 Especial mención hay que hacer de la tempestad que está apunto de hacer naufragar al Narcissus. No se aclara, pero se supone que ocurre al bordear el Cabo de Buena Esperanza, localización, es de todos conocido, en el que la mar gruesa habitual ha provocado miles de naufragios a lo largo de la historia. La tempestad, genialmente descrita por Conrad, supone una brutal piedra de toque para la tripulación del barco. No muere nadie, pero muchos sienten la fragilidad de la vida en un medio tan hostil como el océano.
 Cuando ya está próximo el destino, Jimmy Wait, el negro del Narcissus, muere, es "enterrado" en el mar cerca de las Azores.
 Es una novela dura, sin concesiones al sentimentalismo. A diferencia de las de Julio Verne, cuyos personajes estaban estaban infantilmente divididos entre "buenos y malos", en las narraciones de Joseph Conrad todos sus protagonistas son polifacéticos, con virtudes y defectos por igual, mucho más verosímiles y naturales. Y, como antes decía, el polaco-británico conoce el alma humana con un detalle que espeluzna. En tiempos pasados, en la juventud de quien esto escribe, por ejemplo, se recomendaba la lectura de Joseph Conrad como lectura juvenil por el hecho de ser "novelas de aventuras". ¡Craso error! Un chico de quince años no puede entender plenamente la construcción de personajes que hace este autor, hace falta una experiencia vital que sólo se adquiere con el paso de varios decenios.

"El lector", Ferdinand Hodler.

Hodler, Ferdinand. (Circa 1885). El lector [Óleo sobre lienzo].Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid.
Imagen tomada de la web www.museothyssen.org