martes, 5 de mayo de 2026

"Animal acorralado", de Geoffrey Household.

 He hablado con frecuencia de la prolífica relación entre la literatura y el cine. Soy aficionado a las dos artes, con lo que, en mi caso, estoy siempre muy al tanto de qué novela ha podido originar un guion para cierta película. Considero, y no soy el único, que la época dorada de Hollywood incluiría principalmente las décadas de los años 40 y 50 del pasado siglo. A partir de los sesenta todo degenera hacia una comercialidad superficial, salvándose muy pocas excepciones. Por otro lado, tengo claro que la calidad del cine de Hollywood de aquellas décadas es  deudora de una serie de directores y actores europeos, principalmente de origen alemán, que, huyendo del nazismo, desarrollaron el cine californiano hasta esas excelsas cotas inalcanzadas a posteriori. Estoy hablando de grandes directores como Fritz Lang, Murnau, Lubitsch o Billy Wilder. Y precisamente de Fritz Lang, uno de mis directores favoritos, visioné una película que desconocía: Man Hunt, de 1941, protagonizada por Walter Pidgeon, Joan Bennett y George Sanders. Para ser de Fritz Lang (el inmortal director de Metrópolis, M, el vampiro de Düsseldorf -éstas en Alemania-, Perversidad o Mientras la ciudad duerme), la película no es maravillosa, pero consigue enganchar y tiene a un George Sanders excelente (como casi siempre que hacía de malvado educado y cultivado) en el papel de Quive-Smith. Me gustó lo suficiente para buscar de dónde provenía el guion: de una novela del escritor británico Geoffrey Household, Rogue Male, que aquí se tradujo (muy acertadamente, según mi opinión) como Animal acorraladoAsí que, ni corto ni perezoso, busqué en mi biblioteca habitual, la excelentemente dotada Biblioteca de Castilla y León, al autor y su novela, la encontré, la leí, me equivoqué.
  Y me di cuenta de que me equivocaba en cuanto leí unas cincuentas páginas. Esta novela poco tenía que ver con la película de Fritz Lang, en realidad, la novela de Household me ha recordado más a una guía de supervivencia, de esas que escribía el aventurero Rüdiger Nehberg, que otra cosa. La película de Fritz Lang tenía un gusto refinado típico del director vienés, mientras que la novela es sórdida y animalesca.
 Mientras leía la novela, visioné una segunda adaptación cinematográfica, esta vez manteniendo su título original, Rogue male, de 1976, dirigida por Clive Donner y protagonizada por Peter O'Toole. De ésta destacaré el gran papel del actor anglo-irlandés, porque lo demás no es destacable. Sí es, sin embargo, muy fiel a la novela de Household. En español, por cierto, el título fue traducido, también acertadamente, como Lejos de la manada.
  Describiré sucintamente el argumento de la novela: en un país centroeuropeo (no se menciona cual, pero se supone Alemania), un inglés, por puro afán deportivo, simula que caza al "Gran Hombre" (no se especifica, pero se intuye que es Adolf Hitler). Sin embargo, la guardia personal de ese "gran hombre" lo descubre y lo apresa. Es torturado y despeñado por un precipicio para que parezca un accidente. Sin embargo, el tipo (del cual tampoco se dice nunca el nombre, por cierto) sobrevive. A partir de entonces se produce una huida frenética de ese país centroeuropeo hacia Inglaterra, siendo perseguido por un tal Quive-Smith, refinado torturador, y sus secuaces. Cuando llega a Inglaterra, el protagonista se cree seguro, pero descubre que sus acosadores lo hostigan todavía, con lo que tiene que seguir escondiéndose para sobrevivir. La mayor parte de la novela se centra entonces en la creación de una suerte de refugio-tumba subterráneo en la que el perseguido trata de pasar desapercibido. En ese mínimo espacio horadado bajo un gran árbol, en el que  no se puede poner en pie en ningún momento, el fugitivo pasa semanas completas, hasta que es descubierto por el tal Quive-Smith, que tapa su salida y lo extorsiona para que firme un papel en el que asegura que no volverá jamás al Continente europeo. El perseguido, tras todo tipo de dilaciones, consigue matar a su perseguidor, huyendo por tierra y mar hasta Tánger.
 Lo he descrito muy brevemente, porque Household explica con pelos y señales cada una de los intentos de no ser descubierto del protagonista, cómo busca el mejor lugar para ocultarse, cómo excava su tumba en vida, cómo busca comida por los alrededores, cómo mantiene una higiene personal deficiente, cómo enferma y se recupera... Como decía antes, parece más una guía de supervivencia extrema que una novela.
 La comparación entre la película de Fritz Lang, a pesar de su dureza, con esa elegancia, esa fotografía cuidada, el enorme George Sanders como malvado refinado... y la burda sordidez de la novela me ha dejado totalmente anonadado. Ya digo, la versión de 1976 con Peter O'Toole es mucho más parecida en todo a la novela, incluida esa abyección que transmite la novela. 
 Por otro lado, la edición de Alfaguara está prologada por una tal Victoria Nelson, que eleva a Household a la categoría de criatura cuasi celestial, dando un empaque filosófico y discursivo a un autor, que, a juzgar solamente por esta novela, no merece en ningún momento.
 En fin, me equivoqué, ya dije. Tampoco quiero tirar por el suelo la novela. Está muy bien escrita. Lo único es que el argumento y los temas que trata no me interesan lo más mínimo. Yo busco una vida más elevada, más intelectual, menos arrastrada y animal.