Dicen que "en la variedad está el gusto", y la verdad es que es difícil contradecirlo. Pero también ocurre que en la variedad uno encuentra más fácilmente las diferencias y, consecuentemente, aprueba algo y desaprueba lo otro, o, al menos, lo uno gusta mucho más que lo otro. Eso me ha pasado a mí recientemente, que he alternado la lectura de relatos de Leo Perutz con este otro tomo de relatos, pero de Brian Aldiss. Y, para decir la verdad, la diferencia de calidad entre el praguense y el inglés se me ha antojado inmensa. Y aunque alguien pudiera aducir que no se debe comparar autores, pues siempre hay diferencias de estilo, argumento, temas o estructura, habrá otros que afirmen que, en realidad, Perutz y Aldiss no se diferencian tanto. Porque sí, es cierto, Aldiss es un autor de ciencia ficción o fantasía puro (por cierto, este volumen incluye un prefacio del autor disertando precisamente sobre las diferencias entre ciencia ficción y fantasía), pero es que en casi todas las narraciones de Perutz hay un elemento digamos mágico o fantasioso. No llega al extremo de Aldiss, pero ahí está. Bueno, en cualquier caso, se me ha hecho difícil leer a Aldiss a la vez que a Perutz. La prosa del inglés me parecía demasiado prosaica, sus argumentos un tanto previsibles desde el principio, y sus temas muy manidos. Estoy seguro de que no habría sentido esto de no haber intercalado su lectura con los relatos de Perutz.
Este volumen de la editorial Minotauro (Grupo Planeta) contiene veintiséis relatos, fechados desde 1960 hasta 1989, es decir, en el periodo más fructífero del autor, cuando publicó Barbagrís, Criptozóico, Frankenstein desencadenado o, sobre todo, su obra cumbre, la trilogía de Heliconia. Pero, claro, es una recopilación de obras menores, de aquellos relatos que quedan un tanto descolgados de las principales. Y eso, la verdad, se nota. En todo caso, son un puñado de relatos interesantes y que merece la pena conocer si a uno le gusta el autor.
En El viejo centésimo los hombres, desaparecidos, han sido sustituidos por los animales a los que ellos mismos desarrollaron intelectualmente, siendo capaces de pensar y hablar. Es un relato un tanto confuso (para lo corto que es) y pretencioso.
El rey encadenado está ambientado en la Península Balcánica en los días de la invasión del Imperio Otomano. El último rey serbio, herido, delira refugiado en un monasterio ortodoxo.
El origen presenta una nave espacial con "buscadores" que llega al planeta Tierra en busca de sus orígenes. Los terrestres son animales primitivos. Aunque se trate del presente, los buscadores son humanos evolucionados y superinteligentes. A este relato le falta un buen final.
Un embaucador de aldea. Este no es un relato de ciencia ficción o de fantasía, es un relato crudo de pobreza material y moral. Unos ingleses residentes en la India conviven con gente paupérrima. Las dolorosas diferencias entre ricos y pobres lleva a que éstos donen órganos a aquéllos como quien vende un cuadro familiar.
En El gusano que vuela, en una Tierra futura los humanos son inmortales y han mutado a formas arbóreas. El gusano que vuela es otra adaptación, la muerte que acaba por alcanzar incluso a los inmortales. Relato con tintes filosóficos.
Recién llegada de Java ha sido uno de los relatos que más me ha gustado: Un hombre de cuarenta y tantos años con vida anodina (trabajo, sin pareja, cuidando de su ancianísima abuela...) explica su vida. La habilidad de Aldiss consiste en que el personaje único del relato muere, y el lector sólo se da cuenta de esto en el párrafo final.
El relato que da nombre al tomo, Romance del ecuador, es una fábula sobre el paso del tiempo, el amor y su evolución en el mismo. Un joven se encuentra con dos gacelas que se transforman en dos jóvenes mujeres. Se empareja con las dos. Cuando ha de elegir una, no puede hacerlo. Aprende a amar a cada una de una forma distinta.
La muchacha que cantaba es una historia de Heliconia. En plena guerra entre dos bandos humanos, un joven hace de profesor de niños para familias ricas y poderosas. Tiene la lectura de filosofía barata, filosofía de aplicación diaria que es tan típica en Aldiss.
El fondo azul es un pequeño relato, en absoluto fantástico, ambientado en la Eslovaquia rural en la que un niño valora una imagen de Cristo de una vieja ermita abandonada. Un fotógrafo que pasa por allí y se interesa por la talla a instancias del crío. El niño, ya siendo adulto recibirá un libro de fotografías publicado por el fotógrafo con la foto de la ermita en cuestión.
La llanura, la interminable llanura es un interesante relato con tintes antropológicos sobre una "Tribu" que deambula por una gigantesca llanura. Se narra el avance de generaciones, partiendo de veintiún individuos hasta la décima generación. Hay evoluciones e involuciones biológicas. Es de la época de Heliconia y participa de sus conceptos evolutivos.
Y así hasta esos veintiséis relatos. Los hay mejores y peores, a mí me gustan más los más recientes, quizá por el mayor desarrollo filosófico (sí, aunque sea filosofía de andar por casa) y antropológico de los personajes.





