domingo, 11 de enero de 2026

"New Year Haiku", by Grant Snider (www.incidentalcomics.com).

Image taken from the website www.incidentalcomics.com

"El libro de Blanche y Marie", de Per Olov Enquist.

 Octava novela que leo de Enquist. No quedan muchas muchas más "vertidas" al español. Como tantos otros escritores, Per Olov Enquist tenía unos cuantos temas en su cabeza que le ocupaban y a los que dedicó las que fueron sus mejores novelas; concretamente el hecho de haber nacido en la región de Västerbotten, en una provincia del norte del país (recordemos que la mayor parte de la población de Suecia se agolpa en el sur, donde el clima es más benigno), así como tener parte de la familia de origen finés (lo cual no es tan extraño en esas localizaciones suecas) por parte materna ocuparon los temas principales de La biblioteca del capitán Nemo o de El libro de las parábolas, probablemente las mejores novelas del sueco. En ellas hay temas que no son fácilmente entendibles para un europeo meridional, como, por ejemplo, el concepto del "Gran Norte", como un territorio adverso a cualquier actividad humana, sin duda de una belleza paisajística enorme, pero durísimo para habitar. Supongo que, comparando con la vida cosmopolita de Estocolmo, el norte de Suecia debe ser para los propios suecos un territorio terrible pero extrañamente atractivo, tal vez como un abandonado útero primordial, no sé... Lo que sí sé es que en otros autores escandinavos, Hamsun, por ejemplo, también hay esa referencia al "Gran Norte" de Escandinavia como esos lugares de origen nacional, lugares de promisión, incluso, a pesar de la dureza de la vida allí. Además de eso, como decía, el tener familia de origen finlandés, que será una rareza en Estocolmo, pero frecuente en Västerbotten también está presente. Pero quizá ocupa más espacio en esas novelas la tendencia a la demencia, no se sabe si hereditaria o provocada por la dureza vital, pero que afectó a varias mujeres de su familia, y que pesaba como una losa sobre la cabeza del escritor. Esos son los temas, y tal vez alguno más que se me escape, que poblaban la cabeza de Per Olov Enquist y que, quizá, lo forzaron a ser escritor. Pero, puesto que el tipo ya había demostrado gran capacidad narrativa, se vio obligado acaso a buscar otros temas para sus novelas y así seguir ahondando en esa profesión tan inusual. La llamada "novel histórica" es un filón, sin duda, para estos escritores, y El libro de Blanche y Marie podría caer en esa categoría.
 Porque El libro de Blanche y Marie toma personajes y hechos reales del pasado y le añade otros ficticios. Esto crea una cierta polémica, pues, aunque todo el mundo entiende que estamos ante un libro de ficción, los personajes no lo son, con lo cual, para muchos, parece una forma de perjudicar personas reales, algunos con descendencia que se puede sentir ofendida. Eso, por ejemplo, se criticó en esta novela, que Enquist imaginara una relación amorosa entre Blanche Wittman y el famoso neurólogo francés Jean-Martin Charcot.
 En fin, el argumento de El libro de Blanche y Marie se centra en las vidas de Blanche Wittman, residente en ese gigantesco hospital psiquiátrico que tenía más de cárcel que de otra cosa que fue la Salpêtrière, donde llegaron a hacinarse más de diez mil personas, y de Marie Curie, la célebre química que recibió dos premios Nobel. Blanche quedó perpetuada en el célebre óleo de André Bouillet, Une leçon clinique à la Salpêtrière, en la que también aparece Charcot. La pobre Blanche fue un alma atormentada, con una infancia terrible, enferma de lo que entonces se llamaba "histeria", que fue conejillo de indias de esos famosos neurólogos como Charcot o Tourette, y que, finalmente, tras años como ayudante de radiología, desarrolló tumores en las extremidades, lo que obligaron a que fueran amputadas. Todo ello antes de morir con cincuenta y cuatro años... De Marie Curie, cualquiera pensaría que su vida fue éxito tras éxito,toda vez que no hay todavía nadie que haya recibido dos premios Nobel, aunque uno de ellos fuera compartido con su marido, Pierre. Lo cierto es que la química franco-polaca también pasó lo suyo, con la muerte de Pierre Curie, atropellado por un coche de caballos, o con la relación adulterina con Paul Langevin, que la convirtió en blanco de la ira de todos los medios de comunicación franceses que la trocaron de científica genial en arpía destructora de matrimonios; ya lo último fue el envenenamiento por radio que le provocó una anemia aplásica que la mataría con sesenta y seis años. En fin, vidas complicadas que Enquist complica un poco más al establecer una relación entre ellas que no está acreditada, así como esa relación médico-paciente entre Charcot y Witt que se salió de madre.
 Los temas de la novela son, principalmente, el amor y la muerte. El amor (se repite en numerosas ocasiones la máxima Amor omnia vincit) con un punto de apasionamiento, de desesperación incluso, como una forma de posponer la enfermedad y, en última instancia, la muerte. Por supuesto, también se denuncia la barbarie de la época concretada en el Hospital de la Salpêtrière, como decía antes, una verdadera ciudad-cárcel, donde miles de pobres almas malvivieron y perdieron sus vidas entre verdaderas torturas. Enquist estructura su novela en tres partes, los tres ficticios libros que escribe Blanche, nombrados por el color de sus portadas: amarillo, negro y rojo, así como una coda final.
 Es, pues, una novela con su punto de dureza, por las vidas sufrientes, pero también por la desesperanza ante la muerte de sus personajes. Enquist no añade romanticismo ni heroísmo alguno a sus acciones, se limita a urdir una trama con mucho material real y algo inventado; la sordidez del hospital o de las enfermedades no son ocultadas al lector, que asiste omnisciente a la degeneración física de sus protagonistas.