domingo, 31 de mayo de 2026

"Intentos de sacarle algo a la vida. El diario de Hendrik Groen, de 83 años y cuarto."

  De cuando en cuando busco narrativa contemporánea de humor. Debe ser una reacción a vivir en el mundo de hoy (y, probablemente, el de siempre). Son novelas sin grandes aspiraciones, ni en el argumento, los temas o incluso la forma; novelillas para ir tirando, vamos. De los autores que más me han gustado recientemente en este tipo de narrativa sin pretensiones más que la de entretener está el sueco Jonas Jonasson, autor de la aclamada novela El abuelo que saltó por la ventana y se largó, que narra en retrospectiva y en primera persona la vida de Allan Karlsson, un centenario sueco que decide escapar de la residencia geriátrica en la que vive y recorrer un poco de mundo, a la vez que cuenta su brillante y estrambótico pasado que lo llevó a conocer a grandes figuras políticas como Franco, Stalin, Truman o Churchill. Todo, claro está entre humoradas, ya que el propio Karlsson es un tanto disminuido en el plano intelectual. Pero el viejecillo se hace querer por su ingenuidad, su gran corazón y su facilidad para complicarse la vida a los más altos niveles. No es una gran novela, pero sí está muy bien armada y merece la pena echar unas cuantas horas en ella. El propio Jonasson, estimulado por el gran éxito de público y crítica, continuó con ese tipo de narrativa facilona pero estimulante con cinco novelas más (al menos que se hayan traducido al español); las otras cinco son bastante más flojas que la primera, pero, con todo, también merecen la pena. Pues eso, que buscando por el maremágnum de internet si este autor sueco había sacado otra novela me encontré con otro autor, esta vez neerlandés, al que la crítica comparaba con Jonasson. La novela era esta:
 De hecho, en la contraportada de esta novela se apunta: "Una poderosa combinación entre El abuelo que saltó por la ventana y se largó y Alguien voló sobre el nido del cuco. ¡Maravilloso!". Y, sí, pensándolo bien no está mal traída esa comparación. Con todo, aunque en el argumento y los temas tratados haya semejanza, este diario ficticio es de muchísima peor calidad que las obras de Jonasson. No tiene ni ese humor irónico y estrambótico del sueco ni sus imaginativos giros argumentales. No quiero ser injusto con el autor holandés (quien, por cierto, no es Hendrik Groen, claro, sino el periodistas Peter de Smet), su libro tiene un humor entrañable, pone sobre la mesa la terrible problemática que se cierne sobre Europa (el envejecimiento irreversible de su población) pero con gracejo.
 Intentos de sacarle algo a la vida es el diario durante justo un año (del 1 de enero al 31 de diciembre de 2013) de un octogenario holandés, Hendrik Groen, residente en un geriátrico al norte de Ámsterdam. Aparte de las sempiternas quejas, los dolores, los pañales, las disputas... también se comenta la actualidad política y económica internacional del momento, bajo el prisma un tanto deteriorado de los internos, que comprenden a medias y para los que, lógicamente, "en su época no pasaban esas cosas". Groen, al igual que el Karlsson de Jonasson, disfruta de un sentido del humor irónico, también es bienintecionado e ingenuo. Cualquiera que haya tratado con ancianos entiende las mil y una situaciones descacharrantes y absurdas que se dan en la residencia. Vamos, que según va uno leyendo se le pone una sonrisa en la cara (muchas veces, por otro lado, reír por no llorar). Es pues, un humor sencillo pero efectivo, muy inofensivo, pero entrañable a la vez. Tan entrañable es, que muchos pensarán: ojalá todos los ancianos fueran tan majos, chistosos, comprensivos y altruista como Hendrik Groen, ¡cuántos carcamales insoportables habremos conocido!
 La novela, eso sí, acaba de forma un tanto trágica, con la muerte por Alzhéimer de una residente, amiga íntima de Groen. En ese sentido, el autor no ha querido endulzar el fin evidente de todos los residentes del geriátrico. Sólo las salidas absurdas y cómicas sacan una sonrisa al lector, el trasfondo sigue siendo dramático.
 En conclusión: no es Jonasson, ni mucho menos, pero se entiende que esta pequeña novela en forma de diario haya sido un best seller en Países Bajos.