Estos días atrás, he leído a la vez Generación X de Douglas Coupland, que acabo de reseñar, con este pequeño volumen de la editorial Valdemar titulado Fábulas y cuentos del inmortal Chesterton y, claro, la diferencia de calidad es tan innegable que seguro que ha influenciado en la mala recensión de la novela de Coupland. Porque Chesterton es una apuesta segura. No digo que he leído todo lo del inglés porque su producción es enorme, ya sea en narrativa, poesía, ensayo o teatro, pero sí he leído mucho, y no he encontrado nada que fuera flojo, previsible o de baja calidad. Sí puede ocurrir que algo esté desactualizado o que, por mor de los cambios sociales -naturales o forzados-, ya no sea tan interesante. Pero poco de eso, poco. Porque, no sólo los ensayos, también en el resto de géneros literarios, el inglés no da puntada sin hilo, siempre aprovecha para dar su parecer sobre un determinado tema, de forma sutil, claro, o para criticar una desmesura o un mal comportamiento individual o colectivo. Chesterton era, quién lo duda, un moralista. Pero su moral era de tipo natural, reforzada por la cristiana, en alguien, recordemos, que fue criado en el ateísmo racionalista de finales del XIX y que, por su independencia intelectual y criterio propio, llegó al Catolicismo pasando previamente por el Anglicanismo. Sí, G. K. Chesterton fue un verso libre, alguien que no buscaba la aprobación ni el aplauso de sus semejantes, sino que orientó sus pasos en la vida en función de lo que su raciocinio le dictaba. En ese sentido, el de buscar el propio camino y no la alabanza ajena, Chesterton es un ejemplo a seguir.
Así que no es sorpresa alguna encontrar esa moral natural y cristiana en casi todas las fábulas y cuentos reunidos en este pequeño tomo de la excelente colección El Club Diógenes de Valdemar. Pero todo, por supuesto, sin adoctrinar, escrito de forma sutil; quien quiera entender, que entienda; quien quiera vivir una vida plena, que la viva... Así, casi todas las narraciones de Chesterton son lecciones de vida, consideraciones tomadas a vuelapluma pero que conllevan un trasfondo de gran calado vital.
Las tres edades, más que una fábula es una pequeña reflexión sobre tres estilos arquitectónicos que el autor llama: cristiano, romántico y realista, de una forma más subjetiva que académica, claro. Una historia disparatada cuenta el nacimiento y la vida desde el punto de vista subjetiva del neonato, que se ve lanzado al cruel mundo, ¿y si el neonato tuviera la capacidad reflexiva del adulto? Chesterton lo novela. Nostalgia de casa es un relato muy evangélico, algo frecuente en el inglés, de un hombre que busca su casa, otra forma de llamar a Dios. Cultura y lumbre es un cortísimo relato de dos viajeros de tren sobre el poder cultural del fuego, que, tal vez, nos hizo humanos. La doma de la pesadilla es la continuación de la cancioncilla infantil de Jack Horner, que domó la yegua de la pesadilla, criatura infernal. Los tres perros es una fascinante fábula de cómo surgió el can Cerbero: al principio eran tres perros que se turnaban para cazar, sin discutir entre ellos; pero Hermes, el dios del comercio les hizo competir entre ellos, discutiendo y peleando siempre; Plutón, el dios de la fragua los fundió en un único cuerpo con tres cabezas. En La leyenda de San Francisco, el santo baja a la Tierra, aunque al principio cree que muchos siguen los principios franciscanos de pobreza y humildad (por la gran cantidad de pobres que ve), luego se da cuenta de que todos buscan la riqueza y el placer. La calle irritada es una fábula que desprecia la vida moderna, en la que las personas tienen rutinas machacantes y sin sentido, pero lo hace poniendo el foco en las cosas materiales, que son menospreciados y desdeñados por quienes llevan esas vidas de esclavos. La leyenda de la espada está ambientada en la Guerra de Cuba: un americano (moderno, arrogante, armado con las últimas tecnologías) y un español (anacrónico, caballeroso, con una espada como toda tecnología); el español es una suerte de Quijote (honorable, respetuoso, ingenuo, anticuado...); pero el autor toma partida por el español, claro. El dragón en su escondite es una fábula en la que un caballero va a sobrevivir a un dragón, diciendo previamente que se esconderá donde no pueda encontrarlo; ¿dónde lo hará? Dentro de la propia criatura mitológica; es otra forma de explicar cómo se puede estar libre de un peligro cerca de él (a salvo junto a la boca del lobo).
Bueno, y así hasta dieciséis relatos, dieciséis pequeñas joyas, todas con su lección moral correspondiente. Una pequeña gran colección esta de Valdemar, como todas las de Chesterton.

































