martes, 19 de mayo de 2026

"Demogorgo", de Brian Lumley.

  No conocía al tal Lumley hasta que leí los Nuevos mitos de los cuentos de Cthulhu, editados por Ramsey Cambell (que reseñé en este mismo blog). De la decena escasa de relatos allí contenidos destacaba uno muy especialmente: El segundo deseo, de Brian Lumley. Era este relato, efectivamente, muy lovecraftiano, con aparición estelar de Cthulhu y demás; pero lo que más me gustó es lo bien que estaba escrito, porque había algún otro relato que era francamente flojo, con una prosa ramplona que no merecían ser publicados. Así que busqué algo más de este Lumley y encontré este tomo en mi biblioteca habitual:
 Sí, Demogorgo. Efectivamente, todos aquellos que estén en nuestros tiempos absorbidos por las series y películas de las plataformas de televisión, les habrá llamado la atención el nombre, toda vez que una exitosísima serie de televisión (la mencionaré, aunque no haga falta, Stranger Things) tenía como nombre de la criatura infernal que atemoriza a una pequeña localidad estadounidense el nombre de "Demogorgon" (nombre, por cierto, usado quizá por primera vez en el juego de rol de Dragones y mazmorras). Lo cierto es que la novela de Lumley se publicó en 1987, siendo el juego de rol del 74 y su adaptación como serie de televisión del 83. Sea como fuere, Brian Lumley es uno de los escritores del círculo de Lovecraft, aun cuando el inglés naciera exactamente el año que murió el americano (aquí, quien quiera creer en la patraña de la reencarnación...), por lo que, digamos que "todo queda en casa", ya que Lovecraft promovió el mismo que otros escritores aprovecharan sus relatos y criaturas para seguir escribiendo (parece que el solitario de Providence nunca entendió muy bien eso de los derechos de autor).
 En Demogorgo, Lumley recrea la figura del Anticristo, con una criatura auxiliar, por supuesto demoníaca, el famoso demogorgo, que se "reencarna" cada ciertos años utilizando a pobres desgraciados de los que toma el cuerpo (varios de cada vez). Es, pues, la clásica lucha entre el bien y el mal, en el que los humanos son meros juguetes ignorantes de las batallas.
 Lumley documenta bastante bien su novela, no es la típica ciencia ficción mal pergeñada, con agujeros e inconsistencias. Recurre muchas veces a la Biblia, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo para localizar la acción. Por ejemplo, la reencarnación de Demogorgo se produce en las ciudades maldecidas por Cristo, Betsaida, Corozaín y Cafarnaún. El "equipo de los buenos", además de por los contemporáneos anónimos, mitad heroicos, mitad atontados, están los principales líderes religiosos del mundo, como el Papa, el Arzobispo de Canterbury o el Dalai Lama.
 No está mal la novela, la verdad. Está bien estructurada y argumentada; los personajes son verosímiles (los de carne y hueso, claro, los otros ya depende del lector); y la prosa es razonablemente culta para una novela de ciencia-ficción. Pondré un pero, sin embargo, al menos en lo referente a mis gustos, y es que las descripciones de las batallas entre el bien y el mal, demasiado largas a mi modo de ver, rompen la trayectoria pausada del resto del texto, ocupando páginas y páginas en las que un servidor se aburre soberanamente.
 En fin, no está mal, ya digo. Sigo prefiriendo el relato breve a la novela en la ciencia-ficción, pero algo de extensión mayor puede aguantar el tipo. 

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