Cuarta novela que leo del Premio Nobel de literatura de 1955. Al igual que las otras tres, Gente independiente es un relato duro, sin concesiones al romanticismo de gentes igualmente duras, capaces de sobrevivir al brutal clima del norte de la isla con el mínimo resguardo que proporciona una mísera choza. A pesar de ello, las narraciones de Laxness no se regodean en la pobreza extrema, en la muerte de varios personajes en plena niñez o juventud, ni en el castigo sin solución de las nevadas, ventiscas y heladas, no, los textos de Laxness tienen una cierta épica, de modo que sus personajes son semejantes a héroes epopéyicos capaces de afrontar todas las dificultades sin apenas hacer un mohín. Además, algo común en el autor islandés es el desdén con el que se habla de los habitantes del sur, de Reikiavik principalmente, presentándolos como seres caprichosos e infantiloides que sólo sirven para intrigar como políticos; frente a ellos, los septentrionales son tipos callados, sobrios, incapaces de mentir... Supongo que esto, que a nosotros, claro está, nos trae al pairo, será un tema de discusión habitual entre los islandeses, generando todo tipo de polémicas facilonas de esas que tanto gustan a los periodistas y otras gentes de mal vivir. Así que, quién sabe, igual Laxness no es tan querido en su país como cabría suponer.
El argumento de Gente independiente se centra en Bjartur, que por vivir en una choza miserable a la que el bautiza como "Casa estival", (aunque antes era conocida por "Casa invernal") llevará en adelante el nombre de Bjartur de Casa estival. Este tipo es el paradigma de hombre adaptado al terreno y a las dificultades del clima, pero también lo es de tozudez e insensibilidad. Todo su afán es ser un "hombre independiente", lo que da razón al título, es decir, no tener deudas de ningún tipo con nadie, especialmente con bancos o con la parroquia (que parece ser, en esa época y país, ayudaba a las personas de economía vulnerable con lo que podrían denominarse "créditos blandos"). Bjartur vivirá en una choza sin calefacción, agua corriente o electricidad; centrará toda su vida en las ovejas, a las que da más importancia que a las personas (a cuya muerte asiste indiferente); y luchará por no contraer deuda alguna, aunque se muera de hambre. Es, pues, una historia de autarquía, algo que probablemente dominó buena parte de la historia de Islandia, no sólo en el remoto norte.
Junto a Bjartur conviven (además de las ovejas, verdaderas protagonistas) unas pocas personas que sufren su carácter pétreo. Entre ellas, sus dos mujeres, que morirán en terribles circunstancias (la primera, de parto, y la segunda de pura consunción), que dejarán hijos que habrán de llevar también vidas terribles (dos de ellos también morirán en su primera infancia); también les acompañan los animales, que como digo son mucho más valorados por Bjartur, y no sólo las ovejas, los perros e incluso los caballos son vistos como verdaderos compañeros de desgracias.
Una de las virtudes más notables de la lectura de obras como esta es la capacidad que tiene una persona inteligente y cultivada en conectar emocional e intelectualmente con culturas alejadas de la propia, lo cual enriquece notablemente al lector. Sí es cierto que la dureza del medio y de la vida en general es un tema recurrente en cualquier literatura, incluyendo la nacional. Estoy pensando ahora, por ejemplo, en autores como Vicente Blasco Ibáñez, cuyas narraciones de personajes ligados a la Albufera de Valencia y zonas aledañas desprenden una dureza no tan lejana a las islandesas.
No voy a ocultar que la lectura de Gente independiente se hace ingrata en algunos momentos. Las más de seiscientas páginas de desgracia tras desgracia lo llevan a uno a pensar en el abandono, pero la prosa de Laxness no es farragosa, al contrario, es bastante rápida, con pocas frases subordinadas y poca adjetivación, lo que contrarresta la dureza temática. Es, pues, una gran novela, en todos los sentidos. Supongo que en Islandia será lectura obligatoria (junto con otras novelas de Laxness) a partir del equivalente suyo al Bachillerato; en el resto del planeta debería ser leída como modelo de excelsa calidad.















