martes, 6 de enero de 2026

Epifanía del Señor.

Di Tommè, Luca (1360-1365). La Adoración de los Reyes [temple y oro sobre tabla]. Museo Nacional Thyssen Bornemisza, Madrid.
Imagen tomada del sitio www.museothyssen.org

domingo, 4 de enero de 2026

"Boda nocturna", de Alexander Lernet-Holenia.

  Me ha pasado ya varias veces: conozco a un autor (generalmente desconocido para las masas) y comienzo, lógicamente, leyendo sus obras más famosas y apreciadas; tras engancharme con sus virtudes literarias, sigo leyendo más  y más obras, cada vez más difíciles de encontrar; acabo por leer las primeras novelas o las menos exitosas, y es entonces cuando empiezo a desilusionarme con el autor en cuestión. He leído ocho libros de Lernet-Holenia (nueve novelas), y precisamente la última, Aventuras de un joven caballero en Polonia, me ha parecido anodina, farragosa, anticuada y sin aliciente, nada que ver con excelentes novelas como El barón Bagge, Marte en Aries, El conde Luna o El estandarte. Hay que decir, en todo caso, que esa novela fue la primera que publicó, en 1931, siendo lo anterior poesía y teatro. Todo requiere un aprendizaje, "al mejor escribano le sale un borrón", reza el dicho popular. 
 El volumen de Ediciones G.P. (editorial ya difunta, esfuerzo empresarial del catalán Germán Plaza, que con esta colección Reno inundó los hogares españoles en la segunda mitad del pasado siglo) que he leído es del 73, lo encontré en la plataforma iberlibro.com, y me sorprendió un tanto la portada, muy anticuada y un tanto cursi, tanto que parecía propia de una novela rosa escrita por Corín Tellado, por ejemplo. Para evitar errores, escaneo la portada de la sobrecubierta y también la portada interior, mucho más austera.
 La primera novela es Boda nocturna, de mucha mayor calidad que la que he mencionado antes y en la que es más reconocible el autor vienés. Un conde polaco con apellido de reminiscencias germánicas, Sommerstorff, se encarga de llevar una joven campesina a la corte de Varsovia. Ambos viven un tórrido romance de camino de la capital polaca. La tal Marusia no es, como aparentaba, una joven rústica sino una princesa que fue dada en adopción a unos labriegos, y se llama María Sorel. Es hija de un noble y de una americana. Ahora, a su mayoría de edad, debe cumplir con su papel de casar con el archiduque para consolidar la situación dinástica del país. Para sorpresa del joven conde, todos en la corte conocen la relación que ha tenido con la princesa, y a nadie parece importar. En realidad, lo que ocurre es que María es heredera de una enorme fortuna por vía materna, de la que el archiduque pretende apoderarse para apuntalar la situación de la corona tras asesinar a la joven una vez ésta sea su mujer. Por supuesto, el heroico conde desbaratará los planes de boda y el asesinato el mismo día del enlace, al infiltrarse en el cortejo nupcial. El elemento mágico en esta novela, tan frecuente en Lernet-Holenia, consiste en apariciones de fantasmas de fallecidos que asedian a Marusia.
 La segunda novela incluida en este tomo, Las aventuras de un joven caballero en Polonia, también tiene como protagonista a un joven noble en edad militar, el cual tiene que pasar desapercibido, pues es un húsar del ejército austrohúngaro en la Polonia ocupada por el Imperio ruso. No encuentra otra forma de esconderse que vestirse de mozuela, Kascha se llamará ahora el teniente Keller. Así quedará hasta la liberación de la zona por tropas alemanas, liberación en la que participará heroicamente.
 Ya digo, esta segunda novel es muy floja, una opera prima en el plano narrativo, todavía muy lejos de la excelencia que alcanzaría su autor en años venideros.

jueves, 1 de enero de 2026

"Ojo por ojo", de Anthony Trollope.

  Ojo por ojo no pertenece a ninguna de las dos series de novelas del escritor inglés, ni a las "Novelas de Barchester", ni a las de "Palliser"; es una novela independiente. Tampoco tiene la complejidad argumental y de personajes que otras novelas del genial autor victoriano. Con todo, para un fervoroso admirador de Trollope como un servidor, leerlo ha sido un placer que me ha aislado de la mediocridad social y existencial que nos rodea. 
 Anthony Trollope vivió muchos años en Irlanda (cuando la isla esmeralda formaba parte del Imperio británico), trabajando como un simple empleado postal. Desde un punto de vista literario, esta época de su vida dejó poso en varias novelas, ambientadas total o parcialmente en esa isla, y en personajes irlandeses un tanto estereotipados (católicos fervientes, tradicionalistas, bebedores, enemigos de todo lo inglés...). En Ojo por ojo, de hecho, los principales personajes irlandeses (Kate O'Hara, su madre y el cura) contrastan vivamente con los ingleses, siendo éstos comedidos y razonables, apasionados e iracundos, aquéllos.
 El argumento de Ojo por ojo es, grosso modo, el que sigue: Una familia inglesa de rancio abolengo nobiliario se encuentran ante la tesitura de decantarse por un heredero apropiado. El joven que, de forma natural, sería el mayorazgo lleva una vida disoluta y, finalmente, muere joven, con lo que el conde elige a su sobrino Fred Neville como sucesor. Éste es un joven oficial del ejército británico que ha de ser destinado a Irlanda (como antes dije, todavía tierra británica en aquella época). Allí conocerá a una joven, Kate O´Hara, y a su madre, esta última, supuesta viuda. Por otro lado, en Inglaterra, la condesa intriga por su parte para que Fred se empareje con una joven local, la señorita Mellerby. Trollope, gran descriptor de caracteres presenta a las dos jóvenes como antítesis: la morena, visceral, apasionada e inquieta irlandesa se contrapone a la rubia, razonable, anodina  y calmosa inglesa. Pero, más aún, las mujeres de una generación anterior, que patrocinan y protegen a las menores también se enfrentan; Lady Scroope, la condesa, que promueve a la Mellerby es manipuladora pero se autocontrola; la madre de Kate es, por el contrario, prona a los ataques violentos. Dejando de lado a las mujeres, los hombres son mucho más simplones: el viejo conde sólo quiere que Fred siente la cabeza, le da igual que sea con una o con otra; y el propio Fred no es más que un pobre hombre incapaz de imponer su carácter sobre las manipulaciones femeninas. En fin, está visto que Anthony Trollope, gran conocedor del alma humana, distingue entre los estereotipos masculino y femenino de forma extraordinaria, pintando un retrato absolutamente verosímil para cualquier época y lugar. La situación se complicará con el embarazo de la irlandesa, estratagema clasiquísima para cazar al rico heredero. Pero, además, el padre de la irlandesa, un tipo patibulario que hasta el momento se creía muerto, aparece para extorsionar al inglés, exigiéndole una fuerte suma o una renta vitalicia para desaparecer de su vida. Una vez más, Neville será incapaz de complacer a ninguna de las mujeres: pretende casarse con la irlandesa para cumplir con ella, pero no hacerla condesa y vivir en el extranjero para satisfacer a su tía. Todo se desbaratará trágicamente cuando la madre de Kate O´Hara, en un ataque de ira, empuje al joven heredero por los acantilados de Moher.
 En fin, un dramón, pero perfectamente creíble, especialmente por la capacidad que tiene el autor de retratar personajes con sus caracteres perfectamente definidos. Otra gran novela de Trollope, por mucho que, como decía antes, no sea de las mejores.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Natividad de Nuestro Señor.

Murillo, Bartolomé Esteban. (1655-1670). Natividad con el anuncio a los pastores. [Óleo sobre lienzo]. Colección particular.
Imagen tomada de Wikimedia Commons

domingo, 21 de diciembre de 2025

Solsticio de invierno.

Foschi, Francesco, (1750-1780). Pasaje invernal con una familia de campesinos [Óleo sobre lienzo]. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.
Imagen tomada del sitio www.museothyssen.org

viernes, 19 de diciembre de 2025

"La escalera del hotel", de Franz Werfel.

  Mármara ediciones publica un pequeño volumen de Werfel que contiene un pequeño relato, una pequeña joya en realidad del autor praguense. La escalera del hotel es un relato de técnica impecable, casi parece un ejercicio autoimpuesto para describir psicológicamente a un personaje, una de las características que diferencian un gran escritor de uno del montón. Y, en esto y otras cosas, Werfel alcanza la excelencia. Pero, además, esta edición incluye una introducción del autor, prevista para ser leída por estadounidenses que no conocían nada de Austria-Hungría ni de Europa en general. Esa introducción, que el autor titula Ensayo sobre el Imperio austriaco, ocupa más espacio y es mucho más interesante que el relato que da nombre al tomo. Observe el lector que digo "es mucho más interesante", no que sea mejor; de hecho, ha sido para mí bastante decepcionante conocer la visión social, política e histórica que tenía este hombre. En parte decepcionante, pero en parte es un buen recordatorio de que no hay nadie a quien seguir, ¡nadie! Digo esto sin acritud y sin vehemencia, pues, a mis cincuenta y pico años, estoy ya muy "de vuelta" de las estupideces del ser humano como para caer en una suerte de idolatría hacia alguien. Nunca fui mitómano, ni siquiera en mi adolescencia; tuve, por otro lado, unos terriblemente malos ejemplos familiares que me vacunaron por las bravas contra la adoración a ninguna otra persona.
 Bueno, entro en faena. Como decía, Ensayo sobre el Imperio austriaco, es la cosmovisión del autor, la pérdida de su patria (no tanto en un sentido político, sino social y cultural) y lo que esto supuso. Comienza con una suerte de metáfora en la que el Imperio austrohúngaro sería de naturaleza divina y los Estados resultantes de su desmembración, entidades demoníacas. No llega a argumentar esta aseveración tan atípica, aunque, a lo largo de la historia haya habido tantos territorios (y, sobre todo, sus monarcas y regentes) que han asegurado ser rey o emperador o lo que sea "por la gracia de Dios". Quizá la inteligencia de Werfel le impidió llegar a escribir tamaña estupidez, aunque, a juzgar por lo que más tarde afirma, lo pensaba. Pero antes glosa la belleza y unicidad del Imperio austrohúngaro recordando la diversidad del enorme territorio (enorme para ser Europa central, claro), comenzando por los climas, desde la alta montaña de los Alpes hasta las costas mediterráneas de la Dalmacia, pasando por las llanuras húngara o serbia; después la variedad cultural y racial del país, desde las mayorías dominantes germánica y magiar, hasta los rumanos, serbios, eslovacos, checos, polacos, croatas, italianos... sin olvidar el elemento judío, tan abundante en Austria-Hungría. Hasta aquí todo es soportable, pero luego comienza a alabar a los Habsburgo, considerándolos la esencia de las bondades del imperio, y luego personaliza todo en la figura del emperador Francisco José. Ya que no soy dado a leer biografías (son pura idolatría en la mayor parte de los casos, y estúpida vanidad cuando son autobiografías) no estoy acostumbrado a estos ejercicios de adoración cuasi infantil de un líder político, con lo que me rechinan todos los dientes según voy leyendo los párrafos. Para Werfel, Francisco José I de Austria era el paradigma del buen gobernante e incluso del buen ser humano; lo retrata con todas las cualidades posibles: era bondadoso, noble, reflexivo, compasivo, sacrificado, humilde... Vamos, un dechado de virtudes. La mayor parte de los historiadores serios actuales consideran al emperador un hombre honesto pero incapaz de comprender los cambios sociales y políticos que se estaban dando en el seno de su imperio. Sin duda él creía en el derecho divino a ser emperador de varios millones de seres humanos, se creía incluso con derecho a mandar a la muerte a miles de chicos jóvenes para defender ese statu quo. Más de cien años después, la imagen que llega de ese emperador es la de un hombre trasnochado, habitante solitario de las inmensidades de su Palacio de Schönbrunn, desde el que seguro que no podía tener un visión sensata de lo que les pasaba a sus súbditos. Ni los actuales austriacos, ni, por supuesto, el resto de pueblos que formaban parte de ese "Estado Frankenstein" que era Austria-Hungría guardan un buen recuerdo de Francisco José, no hay más que ver cómo el nacionalismo serbio (muy desarrollado en ese país balcánico) considera a Gavrilo Princip, el asesino de Francisco Fernando (sobrino de Francisco José), como un héroe nacional. En fin, los tiempos cambian y las consideraciones también, pero parece que estos emperadores y reyes ya estaban obsoletos hace más de cien años.
 Y después, el relato que da nombre al volumen. La escalera del hotel es la historia de un suicidio, el de la joven Francine, que se arroja desde el quinto piso de la escalera de un hotel de lujo. Pero, como decía antes, es, sobre todo, un excepcional ejercicio de descripción psicológica del personaje. Werfel detalla de forma tan excepcional los sentimientos y pensamientos que abruman a la chica, que uno cree conocerla desde hace años aunque la conozca desde hace sólo unos párrafos. Son retratos psicológicos equivalentes a los de Stefan Zweig o Dostoievski, de una complejidad sobresaliente sin caer en sensiblerías o excesos.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

"Un circo pasa", de Patrick Modiano.

  Hay que cumplir con lo que se dice, aunque no sean promesas y se diga como de pasada y sin verdaderamente desearlo. Dije hace poco que aunque no me acaba de gustar Modiano, reconozco que tiene algo extraño que me atrae y me incita a leerlo. Sí, es verdad que sus novelas (todas muy cortas, la mayoría más relatos que novelas) son muy ligeras y tienen poca enjundia; también es verdad que sus personajes son demasiado evanescentes y están poco definidos; y, en última instancia, aseveré, y no lo retiro, que no me parece que estuviera justificado el Premio Nobel que le concedieron en 2014. Pero, a pesar de todo, aquí está otra novela más, esta publicada en 1992, Un circo pasa, una novela de mayor calidad en cualquier caso que la anterior, aunque sus características son siempre las mismas: ambientada en París, narrada en primera persona por un joven que sale de la adolescencia, relaciones extrañas y peligrosas que el protagonista establece con tipos patibularios... El título de la novela hace referencia a que el marido de la protagonista trabajó en un circo, pero, echándole imaginación, también puede hacer referencia a algo que pasa sin dejar mucha huella, como las relaciones y avatares que sufren los personajes de Modiano, no sé, es una hipótesis...
 Argumento de Un circo pasa: Jean es un adolescente al que sus padres han abandonado a su suerte (el padre se va a Suiza y la madre al sur de España), malvive en París con trabajos mal remunerados conviviendo con un amigo y socio de su padre. Conoce a una chica, ligeramente mayor que él que, a su vez, trata con gente de más edad y condiciones de vida cercanas al ámbito delincuencial. Sus vidas se encuentran en una situación cuando menos compleja, aunque, como siempre, Modiano lo narra sin dramatismos. Todos los tratos que se deparan son poco intensos, ninguno sabe realmente quién es el otro, simplemente se juntan en determinados pisos y bares. Uno de esa pandilla propone a los jóvenes un encargo: han de atraer hacia él a un tipo al que no conocen. Cobrarán por ello. Las amistades son siempre muy laxas, pero inquietantes, tanto que los chicos se empiezan a angustiar y planean dejar París, aprovechando que han prometido a Jean un trabajo en una librería francesa en Roma. Para aumentar la intriga y el desasosiego, un supuesto policía habla con Jean para asegurarle que corre riesgo con esas amistades, especialmente con la chica, la cual, supuestamente, estuvo casada (eso ya lo sabía él), había cometido varios delitos e incluso había pasado por la trena. Cuando ya están a punto de coger el tren para la capital italiana, la joven tiene un accidente mortal con el coche que les habían prestado la inusual banda. Ahí acaba todo, sin conclusión verdadera.
 Es, verdaderamente, una novela muy "modianesca", con esa sensación de vidas irreverentes, evanescentes y vaporosas que uno lee como en una suerte de inquietante sueño. Otra más, quedan pocas.

martes, 16 de diciembre de 2025

"La dura leyenda de la soga rota", de Franz Werfel.

  Con Werfel ocurre lo mismo que con Lernet-Holenia: fueron autores prolíficos (aunque Werfel muriera con sólo cincuenta y cuatro años, comenzando la madurez de un escritor), y muchas de sus obras tradujeron al español, aunque siempre fueron literatos para una minoría cultivada, nunca para el gran público. Con todo, como digo, hasta hace apenas treinta años se podían encontrar sus obras, ya fueran de narrativa, poesía o teatro en nuestra lengua; desgraciadamente, los últimos decenios han sido, ya se sabe, un terrible desastre para la literatura. Al igual que en otras artes se ha optado por cultivar ligeramente a la mayoría desatendiendo a la minoría más cultivada. El resultado es que lo que se publica y premia hoy en día es basura que podría escribir un chico de quince años que tuviera algún ligero afán creativo; no digamos ya cuando intervienen las veleidades político-sociales del momento, que aprovechan también la literatura (más fácilmente esta "seudoliteratura" de tres al cuarto) para promover los cambios que la "ingeniería social" pretende desarrollar en ese rebaño de borregos que llamamos "sociedad". En fin, con este panorama tan poco halagüeño nos encontramos ante la desaparición de las librerías y bibliotecas de los autores de verdadera calidad. Vamos, por hacer un símil con el vino, han cambiado los reservas más exquisitos por garrafón.
 Así, son las pequeñas editoriales independientes las que todavía sacan de cuando en cuando algo de calidad. En este caso, se trata de una minúscula editorial radicada en Logroño, Pepitas editorial, la que se ha atrevido con tres cuentos de Franz Werfel.
 La dura leyenda de la soga rota da título al volumen y está ambientada en la Guerra Civil española, donde un delincuente común de proporciones hercúleas y asesinatos a su espalda es puesto ante el verdugo dos veces. La primera vez es fusilado y, por azar del destino o por inteligencia propia, se tira al suelo lo suficientemente rápido para que no le alcancen las balas; después, los chicos que habían de rematarlo tienen escrúpulos de conciencia y deciden no hacerlo. Más tarde es ahorcado, pero sus dimensiones rompen la soga, impidiendo el ajusticiamiento. Así, los militares del bando sublevado, que son los que lo tienen en su poder, deciden darle un nuevo uso: será  verdugo. En ese terrible oficio destacará con brillantez; su cuerpo brutal y su escasa inteligencia favorecen las funciones de matarife. El relato está narrado con toda la crudeza posible, para destacar la brutalidad de la guerra, la más animalesca de las actividades humanas, que necesita de zafios salvajes para matar mejor y más rápido.
 Weissenstein, el perfeccionador también tiene un halo negro y pesimista. Ambientado en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, presenta a Weissenstein, un enano hidrocefálico que no encuentra su lugar en el mundo. Es despedido de una y otra profesión, parece que no vale para nada, pero, ¿por qué? Pues porque no puede tolerar la mentira, el cinismo o el disimulo; de ahí el subtítulo de "el perfeccionador". Se trata de un individuo que no encaja en la sociedad civil porque es consciente de todos los defectos de la humanidad, de sus vilezas y mezquindades; él es insobornable, busca la honestidad absoluta y, claro, no la encuentra entre los hombres. Esta situación cambia cuando, con la guerra, se alista en el ejército austro-húngaro y allí, entre esas brutalidades, asesinatos masivos y salvajadas, encontrará su lugar. Es un relato, pues, antibelicista, igual que el anterior, que muestra que la guerra saca lo peor del ser humano y promociona a los peores. El propio físico del personaje refleja la deformidad interior.
  La danza de los derviches contrasta vivamente con los anteriores. Se trata de una minuciosa descripción de las danzas de derviches sufíes en El Cairo. Werfel retrata de manera tan pormenorizada todos los detalles de los religiosos musulmanes, sus aspectos, sus movimientos... Parece un ejercicio de una facultad de filología, eso sí, con una maestría que ningún estudiante alcanza normalmente. 
 Como muy acertadamente ponen en la contraportada que escaneo, la diferencia entre los tres relatos es notable, no sólo en el carácter pesimista u optimista, también en el tiempo. En efecto, el tercer relato data de 1925, cuando las circunstancias generales y personales de Werfel eran más que aceptables, mientras que los dos segundos son de 1938 y 1939, cuando ya Europa estaba sumida en el abismo de violencia y sangre que todos conocemos y que obligó al autor a huir hacia horizontes más amables.

domingo, 14 de diciembre de 2025

"The Best Part", by Grant Snider. (www.incidentalcomics.com).

Image taken from the website www.incidentalcomics.com

"Memory Lane", de Patrick Modiano.

  Otra novela (relato, en realidad) que leo del Nobel de 2014. Y vuelvo a sentir lo mismo que siempre: si este tipo mereció el Nobel de Literatura, entonces, muchos más lo merecieron y no lo recibieron. Leyendo a Lernet-Holenia, Perutz, Zweig, Roth... y tantos otros que jamás estuvieron siquiera en las "quinielas" para posibles Nobel no tiene sentido que se lo dieran a Modiano (y a otros muchos más). Obviamente, sé que todo es un montaje político-mercantil, que en función de la actualidad político-social internacional interesa que un escritor (cada vez más y también por razones políticas, escritora) de un determinado país o continente gane el premio; que en función del lanzamiento comercial de un autor sea necesario el premio. Vamos, que es todo un montaje artificioso de espurio interés. Así que cuando critico acerba y justificadamente la concesión de premios "nacionales" como el Planeta, las mismas razones se pueden argüir  para denostar premios "internacionales" como el Nobel (que no son, evidentemente, sino premios nacionales venidos a más, en este caso de origen sueco). Aceptémoslo, siempre estaremos pendientes de los premios, aunque sea para poder reprobarlos con mayor agudeza.
 Así que, la pregunta que yo mismo me hago es: ¿por qué diablos sigo leyendo a gente como Modiano, que considero mediocre? La respuesta es: ni idea. No sé por qué leo al francés, quizá porque tiene una prosa sencilla pero hasta cierto punto atrayente; puede que porque sus evanescentes personajes, mal delineados y sin profundidad acaben siendo verosímiles; o tal vez porque en ese extraño proceso de la memoria que falla nos hemos visto todos retratados alguna vez (no digamos ya cuando tenemos personas cercanas que, por la edad y la enfermedad, comienza a fallar su retentiva). No lo sé, pero siempre que acabo de leer a Modiano me doy cuenta de lo vulgar que es... pero sé que lo volveré a leer.
 Con todo esto de la memoria, el título de la novela viene que ni pintado, pero en realidad hace referencia a una canción que hace referencia a unos caballos que son llevados al matadero, "caballos que pasan al amanecer para no volver". Quizá recuerdo de una decadencia que afecta a todos.
 El tema principal es, como siempre en Modiano, la nostalgia del pasado, quizá esta vez más claro una sensación de derrumbe personal y social con el paso del tiempo. ¿El argumento? El siguiente: en primera persona, el autor rememora su pertenencia a un grupo de amigos, "grupito" lo llama. En este caso se ven en París (localización habitual de Modiano), pero también en Antibes (Costa Azul francesa), donde pasan vidas despreocupadas, aparentemente acomodadas y sin un proyecto de futuro viable. Ha vuelto tras diez años fuera de Francia y se encuentra con que todo ha cambiado, algunos están ilocalizables; otros llevan vidas distintas, más estables y tradicionales; alguno incluso ha fallecido.
 La visión general de las novelas de Modiano sigue siendo la de personajes evanescentes, que llevan vidas irreflexivas, y que sin razón aparente se separan de pronto. Es como si un amnésico tratase de recuperar la memoria poco a poco. También es frecuente en el francés los oficios un tanto inusuales de sus personajes, en otras novelas hay algunos incluso que llevan vidas delincuenciales, en esta novela hay desde "un anticuario especializado en maderas claras", hasta quien trata de conseguir un matrimonio ventajoso que lo retire de la lucha cotidiana, pasando por jóvenes que viven de sus padres.
 La edición de Anagrama que tengo en mis manos está enriquecida por unos cuantos dibujos del artista francés de origen vietnamita Pierre Le-Tan, que ilustra tanto personajes como localizaciones de la novela.
 En fin, otra novela de Patrick Modiano, no me gustó pero es tan ligera que casi se lee como un artículo periodístico. A pesar de todo, seguiré leyendo a este tío. Tanto que ya tengo el siguiente libro sacado de la biblioteca, Un circo pasa.